La tecnología y el tiempo creativo

El próximo mes de Abril vuelvo a Madrid para impartir Pensar el Montaje, mi Seminario de Teoría y Análisis del Montaje Cinematográfico.

Será del 9 al 13, en horario de tarde (17:00 a 21:00), y las inscripciones ya están abiertas.

Este ne es un curso para aprender un software de montaje (Premiere, Avid, FCP X, DaVinci), sino que es estrictamente teórico y creativo, y está diseñado para introducir en el mundo del montaje a estudiantes y profesionales de todas las áreas, para que así incorporen el proceso y los conceptos del montaje a sus procesos creativos.

Con motivo del Seminario, y a modo de introducción, voy a publicar una serie de artículos sobre la relación técnica-creatividad, la teoría, y el análisis del montaje cinematográfico.

En este primer artículo, os hablo de la relación entre la tecnología cinematográfica y la creatividad, y cómo, si no tenemos cuidado, la tecnología puede convertirse en una distracción.

 

TECNOLOGÍA Y CREATIVIDAD

Todo proceso artístico tiene una parte técnica, y una parte creativa.

Ambas áreas, la técnica y la creativa, son indivisibles, y no tienen ningún sentido por separado.

Sin técnica no hay cine. Sin creatividad tampoco.

El desarrollo de la tecnología cinematográfica influye en el lenguaje y la expresividad. Ha sido así desde los inicios del cine. Siempre ha habido una relación en paralelo entre las invenciones tecnológicas y el propio lenguaje cinematográfico.

Otras veces, la influencia se produce en dirección contraria: un cineasta sueña una imagen primero, y pone la tecnología, que tal vez todavía no sea capaz de producir esa imagen soñada, a trabajar, para conseguir así materializarla.

Dicho de otra forma: hay un puente constante de influencia entre lo técnico y lo creativo.

Esto no es exclusivo del arte cinematográfico, ¡ni mucho menos! Podemos encontrar influencias obvias de este tipo, en las dos direcciones, técnica-creatividad/creatividad-técnica, en la pintura, la escultura, la arquitectura…

Quizá sea un buen tema para un futuro artículo.

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CUESTIÓN DE PERFILES

Existe la idea de que hay profesionales del cine y la televisión con un perfil más técnico, y otros con un perfil más creativo.

Pero ojo, porque enfrentar técnica y creatividad produce un debate falso, y que no sirve para nada. Todo está al servicio de un objetivo común: la película, o proyecto audiovisual.

En general, desconfiad de aquellas personas que se presenten como creativas, y que desprecien la técnica. No saben de lo que hablan.

Desconfiad también, claro, de aquellas personas que desprecien la creatividad, y cuyo único objetivo sea el logro técnico.

Un buen profesional, y un buen autor, se siente cómodo en ambas áreas, y entiende que son dos caras de la misma moneda.

En mi experiencia, os puedo asegurar que los profesionales con mayor destreza técnica son también extremadamente creativos, y que los cineastas más creativos, tienen una base técnica muy sólida, como no podría ser de otra manera.

Otra cosa es que en producciones con equipos especializados haya una división de tareas en las que las labores técnicas de unos se ponen al servicio de las ideas creativas de otros, pero incluso en esos casos los puentes de comunicación y la influencia son constantes.

La tecnología, como ya sabéis, ha democratizado la producción cinematográfica, y el acceso a ella es más fácil que nunca. También ha facilitado mucho las cosas, y determinados procesos que antes costaban días, hoy pueden resolverse en horas.

Aclarado todo esto, es cierto que la tecnología, y la forma en la que la empleamos, si no tenemos cuidado, puede alterar y frenar nuestro proceso creativo, y puede llegar a convertirse más en un obstáculo.

Esto es especialmente cierto cuando trabajamos en solitario, en proyectos muy independientes en los que nos empeñamos en hacerlo todo nosotros mismos: guión, cámara, fotografía, montaje, dirección…

Sucede también cuando no tenemos experiencia suficiente, o cuando ponemos por delante lo medios, antes que las ideas.

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LA TECNOLOGÍA CINEMATOGRÁFICA COMO CONTENIDO DE ENTRETENIMIENTO

La tecnología corre el peligro de convertirse en una distracción.

Puede llegar a convertirse en un fin en sí mismo, acumulativo, para al final hacernos perder el tiempo, y no llegar a producir nunca nada.

Hoy en día, además, encontramos en Internet cantidades ingentes de información, sobre-información, y opinión, sobre el hardware cinematográfico: las cámaras, la guerra entra marcas, los diferentes programas de montaje, y un largo etc..

Esto no es malo en sí mismo. Se pude aprender mucho investigando en Internet y buscando documentación, escrita o en forma de vídeo, sobre todo lo relacionado con la producción cinematográfica.

Toda la estructura de la información en Internet tiene un fuerte componente adictivo, y el problema es que podemos llegar a pasar más tiempo viendo en YouTube comparaciones entre la GH5 de Panasonic y la Alpha 7 de Sony, cuando es posible que ni siquiera tengamos todavía el presupuesto para invertir en una cámara, o que no tengamos si quiera una idea para hacer una película, una mínima base, o un germen creativo inicial.

Es posible también que pasemos horas, y digo horas, leyendo los comentarios de otros usuarios, polemizando y rivalizando.

Lo mismo con las discusiones sobre qué programa de montaje es el mejor.

Nos pasa a todos y todas. Yo mismo, que me dedico a la formación de audiovisuales, puedo estar ahora mismo haciendo que perdáis el tiempo leyéndome. ¡Pero espero que no!

En definitiva, el interés en la tecnología cinematográfica, que, vamos a decirlo otra vez, es imprescindible e inseparable del proceso de creación, puede llegar a convertirse en una forma de pasar el rato, en una forma de entretenimiento, en una actividad, en suma, más fácil y placentera que afrontar el trabajo, real, en nuestra película o proyecto.

EMPEZAR POR LOS MEDIOS TÉCNICOS VS. EMPEZAR POR EL PROYECTO

Este es un error habitual.

También  me ha pasado.

Cuando soñamos con hacer una película, podemos caer en la tentación de empezar la casa por el tejado: comprar todo lo que necesitamos primero, demasiado pronto, mucho antes de tener claro qué queremos contar y como.

Compraremos la cámara que esté de moda en el momento presente, lentes, micrófonos, un ordenador a la altura… Instalaremos todos los programas que necesitaremos: Avid Media Composer, DaVinci Resolve, FCP X, Premiere Pro, After Effects, ProTools… ¡Todos, por si acaso hicieran falta!

Puede que hasta dediquemos un cierto tiempo a hacer pruebas con la cámara, que las montemos, las grademos, y las subamos a YouTube.

Puede que incluso aprendamos algo útil.

Pero, ¿y la película?.

Yo conozco muy bien la sensación.

Uno puede soñar con hacer una película, y dedicar un periodo de tiempo muy largo a las ideas, tal vez años.

Pero cuando trabajamos de forma tan independiente, hay un momento en el que sentimos la necesidad de que las cosas empiecen a materializarse, y tal vez como una forma artificial de conseguir esa materialización compremos el equipo, que es tangible, y podemos tocarlo y usarlo.

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ESPERAR A TENER MEDIOS VS. HACER UNA PELÍCULA

La situación inversa a la del anterior apartado.

Tener las ideas claras.

Tener el guión escrito.

Tener a mano un equipo humano que pueda comprometerse, incluyendo actores.

Y sin embargo, esperar, esperar, y esperar. Bien por no tener medios económicos, bien por no contar con los medios materiales.

O lo que es peor, esperar por no tener los medios materiales que creemos necesarios.

Por ejemplo: “Tengo que rodar la película con una Alexa, porque si no, nadie la valorará”, “Tengo que rodar la película en 4K, porque Netflix dice que hay que hacerlo así”. “Tengo que montar con Avid, porque así me sentiré más montador”. “Tengo que montar con FCP X, porque así me sentiré más moderno”.

Algo está mal en nuestra forma de abordar el proceso creativo, y en los motivos que nos mueven a impulsar un proyecto soñado, cuando la elección de los medios tecnológicos tiene un peso tan grande.

Tener las ideas poco claras y contar con la tecnología nos puede paralizar.

Tener las ideas muy claras y no ejecutarlas por creer no contar con la tecnología adecuada, nos paraliza.

Hay muchos otros caminos posibles.

El más obvio: buscar la implicación de un equipo humano, y dejar ese tipo de decisiones en los demás.

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PRESTAR DEMASIADA ATENCIÓN A CÓMO OTROS HACEN LAS COSAS Vs. ENCONTRAR UN CAMINO PROPIO

Está muy bien buscar consejo e inspiración en los otros.

Internet, otra vez, está lleno de expertos en tecnología cinematográfica. Podemos encontrar cientos de gurús que nos aconsejan e ilustran sobre cada detalle, de cada área tecnológica.

También hay muchos profesionales que defienden su modo particular de hacer las cosas, sus elecciones y preferencias técnicas.

Todo bien.

Pero pongámoslo todo siempre en perspectiva, porque hay muchas formas de hacer las cosas, y al final cada cuál tiene su opinión.

En el caso concreto del montaje, y en lo que se refiere al software: you enseño y uso todos los grandes programas de edición y postproducción: Avid Media Composer, Premiere Pro, DaVinci Resolve, FCP X, After Effects.

Escribo artículos sobre todos ellos, destacando sus beneficios, y alertando sobre sus defectos.

Ningún programa es mejor que todos los demás. Elegir el más adecuado para un profesional determinado y un proyecto determinado depende de muchos elementos, y yo aconsejo de forma diferente en función de las necesidades en cada situación.

Es un error hacer una elección técnica (la cámara, el programa para montar, el PC o el Mac), por una cuestión de identificación con el otro, o la otra.

DEJAR DE LADO EL APARATO TECNOLÓGICO

Cuando estamos trabjando en un proyecto, y sobre todo si tenemos dificultades o bloqueos para ponerlo en marcha, nada viene mejor que una desconexión tecnológica total (aunque temporal, claro).

Yo tengo la suerte de realizar cursos y seminarios en los que alternamos técnica (cursos para aprender un programa), con otros centrados en la creatividad, como Pensar el Montaje, y otros talleres de creación.

Para mí, ambos tipos de cursos, ambas experiencias, son dos formas de encauzar el proceso de hacer una película.

Por una parte, si vais a montar un proyecto, es importantísimo que os forméis bien en el programa que vayáis a utilizar, ya sea estudiando en una academia, leyendo el manual, viendo tutoriales, o conmigo… 😉 Si no lo hacéis, será fácil que encontréis problemas que entorpezcan el proceso creativo.

Por otra parte, aunque se puede llegar a la creatividad en el montaje desde la intuición, estudiar Teoría del Montaje, centrándose en el lenguaje y los recursos expresivos, es igual de importante, y a menudo esto no se tiene en cuenta.

En un mundo en el que estamos constantemente pensando en códecs, resoluciones, instalación de programas, calidad de imagen, y demás cacharrería, conviene parar, y volver el interés sobre el contenido en sí mismo, sobre la expresividad y el significado ideológico, emocional, o expresivo de una imagen.

En definitiva, la propuesta es abandonar los cacharros, y volver al lenguaje.

¿Qué significa que un plano esté encuadrado de una determinada forma?

¿Cómo afecta a la emoción que un plano corte con otro en un determinado momento, y no unos cuantos fotogramas antes?

¿Cómo la forma, y la interacción entre los elementos de la imagen impactan en la narración?

E incluso, ¿por qué hacer una película?

Si queréis saber más sobre Pensar el Montaje, mi Seminario de Teoría y Análisis del Montaje Cinematográfico, visitad el enlace.

 

 

One thought on “La tecnología y el tiempo creativo

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